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Al cumplirse los veinte años de la muerte del académico de la Lengua D. José María de Cossío y Martínez-Fortún, aparece esta edición-homenaje de los Servicios Veterinarios de Cantabria, S.A., publicando un texto inédito del último hidalgo de Tudanca.

El autor del más célebre tratado técnico e histórico del mundo taurino ha de ser siempre rememorado con gratitud y con legítimo orgullo, por los ganaderos de Cantabria y por todas las corporaciones relacionadas con la ganadería. En la Égloga Filis de Lope de Vega se nos advierte de la nobleza de estos sentimientos que indudablemente han estimulado esta preciosa publicación:


"La vida se perdona al homicida, y aun el honor, con ser de tanto precio; pero la ingratitud jamás se olvida;"


Ante el hallazgo de este original entre los papeles de Cossío de la Casona de Tudanca, nos pareció de sumo interés la oportunidad de darle a la imprenta. Más que un estudio del origen y desarrollo de la ganadería montañesa, el ilustre autor escribió una disertación sobre la vaca de raza tudanca y su pastoreo. Un asunto peculiar y específico, que fue siempre muy conocido y experimentado personalmente por el mismo señor de la Casona. Hasta los años de la guerra civil española era tradición de esta familia montañesa el cultivo de sus tierras de labranza y sus extensas praderías, el cuidado de sus no pocos invernales y la crianza de sus envidiables cabañas de raza tudanca. Recordemos que en estos menesteres ganaderos de alta montaña sirvieron en la Casona de Tablanca a cuatro o cinco generaciones, hasta llegar al mismo José María de Cossío, los legendarios vaqueros de Peñas arriba, Pito Salces y Chisco.

Para testimonio indeleble de lo dicho, que nadie ose desprender de un muro de la cocina perediana de la Casona el Diploma Especial de Honor que, en el Concurso de Ganado vacuno de raza tudanca, le fue concedido al jovencísimo Cossío el día 10 de noviembre de 1919, en la Feria de San Martín de Treceño. Y a su vera, de la misma fecha, la placa de bronce de la Asociación General de Ganaderos del Reino.

No será necesario, ni el propósito de esta introducción me lo permite, insistir en lo que ha significado José María de Cossío en el mundo de la ganadería. Alrededor del vasto planeta de los toros Cossío ha hecho girar toda la galaxia de la cultura ibérica.

Las raíces más remotas de la taurofilia de Cossío germinaron en su propia cabaña tudanca y en estos puertos de pastos. Con esta misma primitiva inhesión, un día de 1914 llega a Madrid. En la habitación del hotel, donde se hospeda su ya entrañable amigo el torero Joselito (Gallito III), conoce al ganadero D. Alipio Pérez Tabernero. Por la relación con este célebre personaje y sus ganaderías en Salamanca, se animó el recién licenciado en Derecho a trasladarse a estudiar Letras en esta Universidad.

La basna de Tudanca ha muerto. Con ella ha fenecido toda una cultura agraria, etnográfica y dialectal. Pero ha quedado inmortalizado este milenario vehículo de arrastre en el estudio de José María de Cossío, publicado en 1949 en el Homenaje a Don Luis de Hoyos Sáinz. Asimismo, esta bella edición de la Disertación ganadera ha de ser también un documento memorable y una atestación, para futuras generaciones de estudiosos y aficionados, de ancestrales y antiquísimas costumbres ganaderas, en el cultivo y pastoreo de la vaca tudanca.

El trabajo fue escrito en agosto de 1953. En el diario inédito de Cossío puede leerse: 20- VIII-1953: « ... No he pisado la calle. Trabajo ... Mediada ya mi conferencia ganadera.» 23- VIII-1953: «TudancalDía espledoroso. Comilona en casa del pasiego. Mus en la Lastra. Día en blanco, salvo por la noche en que termino mi discurso ganadero.» Debo advertir ante esta referencia inédita que solamente los trabajos muy acariciados y preocupantes eran dignos de mención en su diario íntimo.

Esta Disertación nada tiene de científica. Pero entraña por una parte un marcado testimonio de autenticidad, pues son los saberes y vivencias propias de un gran erudito y académico de la Lengua, que fue en muchos años criador de vacas tudancas en una casona ganadera. Debe apreciarse el otro aspecto que caracteriza al documento: el sentimiento. Cossío escribe aquí con una inmensa carga de nostalgia de las culturas moribundas. Ya él había dejado dicho:

 

«No me importaría vivir ahora sin el actual progreso humano, como mis antepasados en Tudanca hace 250 años».

Rafael Gómez de Tudanca

 

La Vaca Tudanca y su Pastoreo